La práctica de Reiki se fundamenta en un emisor o canal, que es una persona a la que previamente se le han abierto sus canales mediante una iniciación, y que, mediante sus manos, transmite Reiki (energía vital) a un receptor que puede ser él mismo u otra persona con el fin de paliar o eliminar molestias y enfermedades; además puede enviarse Reiki también a cualquier ser vivo como animales o plantas y también a cuarzos o gemas que podemos utilizar para limpiar ambientes o simplemente para llevarlos con nosotros y estar recibiendo Reiki a través de ellas durante todo el día.

La explicación de los efectos curativos de Reiki se fundamenta en los conocimientos hindúes sobre los Chakras, así el mal funcionamiento o la existencia de un bloqueo en uno o varios Chakras sería el que provoca o agrava el mal estado de salud dando lugar a enfermedades y trastornos ya que dicho bloqueo provoca el estancamiento de la energía impidiendo que fluya a través del cuerpo de la manera correcta. La energía Reiki se dirige a estos Chakras, desbloqueándolos y potenciando el proceso de recuperación del receptor.

Aunque Reiki es una técnica de sanación, un Terapeuta profesional de Reiki no debe nunca recomendar cambiar o parar un tratamiento medico o sustituirlo por esta terapia, más bien al contrario, es muy productivo combinar ambas terapias, seguir con el tratamiento medico a la vez que recibimos Reiki, eso si, aumentando nuestras visitas a nuestro Medico ya que Reiki puede acelerar el proceso de sanación y puede ser bueno un ajuste en la medicación, pero siempre y cuando el Medico lo aconseje.